Sí, estoy metiendo el cuello hasta el fondo y sé que más de uno va a estar en contra de esta entrada, pero cuando hablamos de libros problemáticos no podemos enfocarnos tan solo en aquellos que se escriben hoy en día, y aunque digan que todo tiempo pasado fue mejor, siempre encontramos una que otra excepción. 

Amigas y amigos, he aquí una nueva entrega de los libros problemáticos y el por qué la época en que se escribieron no es una excusa.

Sí, has abierto las redes sociales y te encuentras con que tu novela, esa a la que dedicaste sudor, sangre y dinero, es tendencia (hasta en Snapchat). No porque sea un best seller ni porque la estén amando. Al contrario, llaman a tu libro racista, homófobo, misógino, etc, siendo estas palabras las más amables y suaves. En conclusión, te encuentras en la picota pública.

¿Cómo vas a reaccionar? (asumiendo que las acusaciones son serias)

No sé si alguna vez has escuchado de los libros problemáticos, pero este es un tema que tenía en remojo desde hace varios meses y al que he logrado darle algo de forma.

La primera pregunta que se me vino a la cabeza al empezar a escribir fue: ¿puede o debe un libro ser llamado problemático? 

Aquí estoy, empezando año con pie derecho. Varios meses después de lo proyectado en esta entrada pero de vuelta. Hoy hablaremos de los personajes con tartamudeo en nuestras historias y cómo no meter la pata (espero no estar metiendo la pata).


O cómo escribir el diálogo de un personaje con tartamudeo.
Paperblog : Los mejores artículos de los blogs Web Statistics