Vaya, aquí viene Piper con su retahíla sobre diversidad, igualdad y negros.


Hola, estas últimas semanas han estado como una montaña rusa o el capítulo de una novela de chismes: emocionantes de principio a fin. 

Primero fue el anuncio de mi deseo por publicar Héroes de cajón y haber compartido los primeros capítulos con los suscriptores, luego la reapertura con bombos y platillos de Escritores invisibles, y hoy tendrán el gusto de disfrutar de la primera colaboración que realiza un escritor para Antro Narrativo.

¡Y quien más podría ser sino el excelente Guillermo Jiménez Cantón

Si no lo conocen, lo cual me parecería inaudito, Guille es el administrador del blog para escritores Lecturonauta, que, como el mismo define, es lectura y fantasía con un toque de psicología. Los invito a pasarse y chequear todo el arsenal de herramientas y consejos que nos regala.

No quiero alargarme más, por lo que, como dirían mis amigos españoles, os dejo con este artículo. Les encantará.

Hola, amigos. Como lo prometido es deuda, es un placer volver a escribir en esta sección, que, si no sabías, fue uno de los motivos por los cuales se creó Antro Narrativo: dar a conocer a todo el que se considere escritor. Sí, si de vez en cuando te montas un microcuentillo, si le escribes poemas a la vecina, si te has currado unos relatos para dormir a tus hijos o te consideras el futuro Nóbel de literatura y quieres darte a conocer, este es tu espacio. ¡Tooooodos son bienvenidos!

¿En qué consiste la estrategia Escritores invisibles? Fácil, en entrevistar y promocionar escritores. Así de simple, sin pagar un centavo, peso, dolar, chen o euro. Yo pregunto, tú respondes. Y aunque no me considero una figura muy reconocida en el medio, un poco de visibilización nunca está de más. Para más información de los pasos a seguir, aquí las bases de Escritores invisibles.

Pero no le demos más vueltas al asunto que hoy la alfombra roja está extendida y los flashes me ciegan. Lo mejor de lo mejor se ha reunido para saber un poco más de la esplendorosa y cálida... Tan, tan, tan, taaaaan. ¡MERCHE MALDONADO!

Hablar sobre literatura y discapacidad no es nada nuevo pues, aunque cueste creerlo, en el proceso de documentación para un personaje de mi novela y posteriormente esta entrada, me topé con muchas páginas que tratan sobre el tema, todas muy interesantes y variadas. Lo que ocurre es que, como sucede con las personas con discapacidad, estas páginas no poseen visibilidad o es mínima.


Esta entrada proviene del artículo Los escritores y la minoría simbólica y tiene como objetivo brindar herramientas a los escritores para que sus personajes dejen de ser meras representaciones simbólicas y adquieran profundidad. Admito que lo mío es la diversidad racial, pero he venido analizando que la lucha social no debe ser parcializada y regida solo por los intereses personales de quienes la pelean, como quien dice, soy negro y solo peleo por los negros. Los demás al carajo. Mi lucha es más importante que la tuya. Repito, es mi idea, no quiero que suene a que critico al resto de la humanidad si no piensa igual.

Pero continuemos, como decía al principio, en mi novela cuento con un personaje que pierde la vista porque estuvo expuesto a una explosión, por lo que he tenido que leer un poco sobre discapacidad si no quiero quedar como un idiota al caracterizarlo, lo cual me ha ayudado un poco a redactar esta entrada. 


Autores

Es interesante ver como muchos libros que cuentan con personajes con discapacidad o abordan el tema están escritos por personas con discapacidad. ¿Por qué razón? Quizás sucede lo mismo que con los que se excusan de no incluir negros o mujeres en sus libros: el supuesto desconocimiento de cómo es una persona que vive con una discapacidad. ¡Vamos! ¡Quién tiene idea de cómo es un elfo o un asesino en serie y aun así abundan en la literatura! Escritores que nunca han dado un puño escriben sobre guerras del pasado, escritores que nunca han hecho el amor describen hermosas escenas de sexo. Te resumo: es un ser humano igual que tú, solo que tiene una discapacidad. Así de simple. No es un extraterrestre. 

Debemos tener algo muy claro: Seres humanos primero, la discapacidad después. No al contrario. Solo así podremos empezar a dar forma a esos personajes sin miedos, prejuicios o tabúes.

La habilidad está en hacer que el lector se identifique con una condición que él y que el autor nunca han experimentado. La dificultad viene cuando los libros son leídos por alguien que tiene la experiencia. La diferencia puede ser intangible, pero un libro escrito por alguien que "sabe" o ha estudiado sobre el asunto es muy diferente de un libro de alguien que está jugando con las posibilidades de una situación.


Los personajes

Nos encantan los personajes tipo Han Solo, héroes que van y vienen enfrentando de forma valerosa cuanta adversidad se presenta sin siquiera pestañear, dejando a su paso uno que otro chascarrillo y demostrando una invulnerabilidad exagerada. Sí, nos fascinan.

Esta imagen persiste en nuestro subconsciente (más si desde chico nos meten por los ojos la idea de que el ser humano normal y perfecto es el que no presenta ninguna discapacidad, el resto es “raro”) y actúa como brújula al momento de crear personajes, por lo que nuestra gran meta es lograr que los lectores se sientan identificados con ellos. Que los hombres deseen imitarlos y las mujeres tengan sueños húmedos. De ahí que la mayoría de los personajes principales sean casi perfectos.

Ante estas circunstancias existe poco o ningún espacio para un personaje discapacitado que más que envidia u orgullo despierte piedad. No nos imaginamos a ese chico en silla de ruedas enfrentando al guerrero de seis manos que ha devastado pueblos y ciudades ¿Verdad? La discapacidad es sinónimo de imperfección y debilidad.

Sin embargo, amigos, las discapacidades hacen parte de nuestra vida. Las sufrimos nosotros, nuestros amigos o familiares en mayor o menor medida y nadie está exento de hacerle frente. Entonces, si tu historia trata de guerra o los personajes están expuestos a algún tipo de riesgo, es normal que mueran, sufran lesiones o que hayan consecuencias mentales. Me chocan esas novelas en las que tras superar experiencias y eventos trágicos, parece que nadie sale afectado. Ni física o mentalmente. Superan las pérdidas con una facilidad sorprendente y no aportan nada de realismo. A la basura.


Las metáforas

Sí, se roban nuestros empleos y escriben mejor
Algunos escritores de ciencia ficción y fantasía abordan el tema por medio del uso de metáforas. Aquí varios enfoques:

-El diferente. Hablamos de una sociedad con ciertas características (todos los ciudadanos son azules) y un personaje diferente (nació amarillo) que de inmediato es catalogado como menor o imperfecto. Este mismo ejemplo cabría en un mundo en donde todos son hombres lobo y alguien es un simple humano.

-Relación de la discapacidad con lo sobrenatural. Por ejemplo, los episodios de narcolepsia o epilepsia son vinculados a la capacidad de ver otros mundos, la mente de otras personas o el futuro. Aquí traigo de nuevo a colación el artículo de Pablo Ferradas sobre inclusión y literatura juvenil, en el que se dota al personaje con habilidades sobrenaturales. Me recuerda mucho los libros de Stephen King, en el que casi todos sus personajes con discapacidad poseen alguna habilidad extraordinaria.

-Ser diferente entre los diferentes. En el mundo de los mutantes, Rogue es menos que el resto por su incapacidad de tocar a otros sin dañarlos.

-Lo diferente no tiene derecho a vivir. Clones, zombis y cualquier personaje diferente debe ser asesinado sin miramientos. No hay un punto medio. No se puede investigar una cura ni tratar de convivir juntos (Aunque con algunos zombis toca directo al cerebro). Voy al hecho de que en esos universos se podría comparar con personajes en estados terminales o con alguna discapacidad que termine con la eutanasia.

Son solo ejemplos metafóricos sobre discapacidad, aclaro.


La cura mágica

Por lo menos consigue trabajo como doblador
La maldita cura mágica. No quiero insinuar que estoy en contra de cualquier tipo de tratamiento que mejore la calidad de vida del ser humano, pero se convierte en una trampa para el escritor, pues pareciera que no está bien que los personajes posean una discapacidad y debe hacerse todo lo posible para que, al terminar el libro, ese personaje sea de nuevo “perfecto”. Para ello recurre a cualquier artificio, por irracional que sea. La más común es la magia.

¿Por qué el mundo de fantasía debe estar lleno del deseo de perfección, y el futuro tan lleno de dispositivos? En parte debe ser debido a la tradición. La mayoría de la fantasía trata del arquetipo de personajes perfectos (Bella y la bestia) y la ciencia ficción no abandona la esperanza de que un sistema médico perfeccionado curará todos los males del mundo.

Eso no está mal, al fin y al cabo, es nuestra obra y si queremos que el personaje supere una discapacidad nadie puede obligarnos a no hacerlo, pero tampoco debemos inculcar la idea de que si no se logra un estado de “perfección” no se puede ser feliz. Es tal el caso que usamos mecanismos absurdos para alcanzar la cura mágica. Por ejemplo, en su serie de libros, Anne McCaffrey nos muestra a un grupo de personas marginadas a causa de sus habilidades parapsicológicas. En uno de ellos un joven con una lesión de la médula espinal de alto nivel se levanta de la cama y camina por la fuerza del poder psicoquinético. Una perspectiva interesante, pero tratada con un estilo completamente desprovisto de cualquier sentido de la complejidad de la lesión de la médula espinal, o incluso de simplicidad, como la pérdida del sentido del tacto.

-Protesis te hace poderoso. Otro de los puntos a tener en cuenta con la cura es que los escritores convertimos a ese personaje discapacitado en un ser superior al resto. Con esto se vende la idea de que si no es por medio de un cambio corporal, el personaje no podrá ser mejor y que ese cambio traerá beneficios más allá de lo imaginable. Ojos con capacidad ultrarroja, prótesis inferiores que le otorgan Supervelocidad, etc.

Lo que vemos es que de alguna forma el autor siente la imperiosa necesidad de superar la discapacidad y pocas veces comprende que un objetivo satisfactorio es que el personaje pueda llegar a una comprensión de su discapacidad. Sería bueno poder leer un libro de fantasía "alta" en el que un personaje con discapacidad es parte de la historia sin que deba transformarse o cambiar para ser feliz o un libro de ciencia ficción en la que el entorno tecnológico influya en el estilo de vida del personaje con discapacidad en lugar de modificar su cuerpo.


Consejos para escritores

Estas cinco reglas son propuestas del escritor Adam Pottle, quien presenta una discapacidad auditiva en ambos oídos y expresa su frustración al encontrarse con tópicos y estereotipos en los personajes con discapacidad de algunos libros.

1. Elige diferentes tipos de discapacidad, no las más comunes y antiguas. El autor manifiesta que no solo de Alzheimer se pierden los recuerdos, por lo que recomienda a los escritores indagar en discapacidades interesantes y novedosas, dejando a un lado las que mejor les convenga.

Debo decir que esto me parece un verdadero reto para cualquier escritor, pues no podemos negar que están de moda trastornos mentales como el personaje con Síndrome de Asperger o el Trastorno de espectro autista, pero considero que como escritores debemos ser capaces de introducir personajes con nuevas discapacidades.

2. Investiga de forma correcta. No es suficiente investigar sobre la discapacidad; debemos encontrar una manera eficaz de incorporar la información recabada en nuestra narrativa. Ver vídeos, fotos, entrevistas a personas con esas condiciones. Incluir entre los lectores cero personas con la discapacidad que hemos incluido. Esto último está muy relacionado con los lectores de sensibilidad, de lo que nos habla Logan. R. Kyle.
3. Explora lo que podría ser positivo acerca de la discapacidad del personaje. Muchas personas asumen que tener una discapacidad es una tragedia, entre esos algunos escritores. Probablemente porque siempre nos lo han demostrado de ese manera. No es una tragedia. Lee sobre lo dinámica que puede ser la vida de una persona con discapacidad. Como dije párrafos arriba, si nosotros comprendemos la discapacidad del personaje, se verá reflejado en nuestra escritura.
4. No incluyas una discapacidad solo porque es conveniente para la trama. Rohinton Mistry es un pecador particularmente coherente en este sentido. Su ficción está llena de personajes que tienen discapacidades que sólo sirven para subrayar sus trágicas circunstancias. La narración debe ajustarse a la discapacidad, no al revés. Además, una historia puede, en caso de que desee, depender por completo de una discapacidad, o podría continuar sin el menor gesto de reconocimiento.

5. Que tu personaje sea más que una discapacidad. Esta es probablemente la regla más importante porque reúne a los cuatro primeros. Las personas con discapacidad son a menudo considerados como objetos en lugar de seres humanos, y los escritores tienden a perpetuar este tipo de pensamiento. Nunca olvides que las personas con discapacidad tienen deseos, ambiciones, frustraciones, amores y alegrías como cualquier otra persona.

Un último consejo que nos da el escritor es: imágenes coloridas y atractivas de la discapacidad separan a los buenos escritores de los escritores de mierda. Esto se debe a que los buenos escritores extienden su empatía e imaginación a todos los rincones de la humanidad, no sólo las personas que son como ellos.

Que tus personajes no sean una burla
Para terminar, no busco que los escritores incluyan personajes con discapacidad obligados por la presión de la sociedad ni que juzguen a aquellos que buscamos la visibilización de estas minorías. Lo que quiero demostrar es que hacerlo es fácil, lejos de complejos o problemas infundidos por la sociedad. Como siempre he manifestado, la forma como plasmamos a los personajes minoritarios es fiel reflejo de nuestra percepción.
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