Diversidad y representación en la literatura

5 maneras de deshacerse de un personaje sin ser muy creativos

En muchas ocasiones nos hemos topado con personajes que por una u otra razón no deben ni pueden continuar haciendo parte de la historia. ¿Qué debemos hacer entonces con esos personajes? ¿Es posible seguir con la narración como si nada hubiera sucedido aún cuando te tomaste el tiempo para crearlos y darles vida? ¿Qué crees que hicieron otros escritores frente a esta situación?

Estos cinco ejemplos que he tomado de la literatura y de la televisión, algunos más descabellados y clichés que otros, definen el alcance descomunal y en ocasiones sin sentido de nuestra creatividad.  Por eso presta atención. Como cuando esa tía que introduciste en el capítulo cinco está afectando todo tu libro y ya es hora de darle mate. 


1. Que aplace una conversación. 
-Ahora que has cumplido tu mayoría de edad es hora de que sepas la verdad, pupilo.
-Oh sabio maestro. No sabes cuánto tiempo he esperado este momento.
-Si. Lo sé. Pero te lo contaré cuando regrese de mi viaje al Castillo de la Oscuridad. Ten paciencia, pupilo. Lo que vas a saber te cambiará para siempre.
-Esperaré, sabio maestro.
Han transcurrido nueve años y el sabio maestro no ha regresado...

Haz que dos personajes; ya sea por nervios, falta de tiempo, información o lo que sea, deban separarse por x lapso de tiempo. Sin embargo, entre estos dos personajes existe un tema importante que debe tratarse y que por ende se aplazará hasta su próximo encuentro. Adiós personaje. ¿Cómo lo harás? Eso ya es asunto tuyo, pero que estás obligado a evitar ese reencuentro, lo estás.

Esta estrategia además dejará ansiosos a los lectores por saber cuál era ese tema tan importante que debió hablarse. 

En Juego de Tronos la encontramos cuando Ned Stark le promete a su hijo bastardo, Jon Nieve, hablar sobre su madre tras su regreso de la capital. Ned Stark fue decapitado y al día de hoy las hipótesis sobre la madre de Nieve dan la vuelta al mundo. 

También lo vemos en este fragmento del libro, en una escena entre el mismo Jon Nieve y su tío Benjen Stark.

Tres días después de llegar, Jon había oído comentar que Benjen Stark iba a guiar una partida de seis hombres en una expedición al Bosque Encantado. Aquella misma noche fue a buscar a su tío a la gran sala común y le suplicó que lo llevara con él.
            —Esto no es Invernalia —le respondió el hombre, que cortaba la carne con la daga y un tenedor—. En el Muro, cada hombre tiene lo que se gana. Aún no eres explorador, Jon. Eres un simple novato que todavía huele a verano.
            —Se acerca el decimoquinto día de mi nombre —dijo Jon, cometiendo el error de discutir con él—. Ya soy casi un hombre.
            —Eres un niño —replicó Benjen Stark con el ceño fruncido—, y lo serás hasta que Ser Alliser diga que estás preparado para ser un hombre de la Guardia de la Noche. ¿Pensabas que porque llevas sangre Stark tendrías un trato especial? Estás muy equivocado. Cuando prestamos el juramento nos olvidamos de nuestras viejas familias. Siempre habrá un lugar en mi corazón para tu padre, pero mis hermanos son éstos.
            Hizo un gesto con la daga en dirección a los hombres que los rodeaban, todos de negro, todos fríos y duros.
            Al día siguiente Jon se levantó al amanecer para ver partir a su tío. Uno de los exploradores, un hombretón muy feo, entonaba una canción indecente mientras ensillaba el caballo y el aliento se le elevaba como una columna de vapor en el aire gélido de la mañana. Ben Stark sonrió al ver aquello. En cambio no sonrió a su sobrino.
            —¿Cuántas veces tengo que decirte que no, Jon? Hablaremos cuando regrese.

Esto sucedió en el primer libro y la saga ya va en el quinto. ¿El autor se toma la molestia de explicar qué sucedió con Benjen Stark? No, solo desapareció.

2. Que muestre la foto de un familiar.


Un personaje, generalmente uno buena onda, no muy importante para la trama (o quizás si), extrae y enseña, sin que se lo soliciten, una fotografía de la novia o familia que lo está esperando para casarse/levantar la granja, etc. Ha firmado su sentencia de muerte. Aceptemoslo, merece morir de la manera más trágica posible, pues se ha ganado un lugar en el corazón del lector.

Este tipo de muerte es muy común en las filas del ejército y se parodia constantemente en historias de la segunda guerra mundial, pero en la literatura encontramos algunos ejemplos:

En el libro Las reliquias de la muerte del loquillo Harry Potter sucede algo parecido. Sí, aunque no lo creas.

Percy se quedó callado. Era evidente que no esperaba encontrarse a casi toda su familia allí reunida. Hubo un largo silencio de perplejidad, que, en un claro intento de reducir la tensión, Fleur interrumpió preguntándole a Lupin:
—Bueno, ¿cómo está el pequeño Teddy? Lupin la miró parpadeando, atónito. Los miembros de la familia Weasley cruzaban miradas en silencio, un silencio compacto como el hielo.
—¡Ah! ¡Muy bien, gracias! —respondió Lupin en voz demasiado alta—. Sí, Tonks está con él, en casa de su madre. Percy y los restantes Weasley seguían mirándose unos a otros, petrificados.
—¡Aquí tengo una fotografía! —exclamó Lupin. Y tras sacarla del bolsillo de la chaqueta se la enseñó a Fleur y Harry; en ella, un diminuto bebé con un mechón de pelo azul turquesa intenso miraba a la cámara agitando unos puños regordetes.

¿Quién crees que fue el sacrificado? El dichoso padre que mostró la foto de su pequeño, Remus Lupin.

Si continuas escéptico miremos a Charles Beckendorf. ¿Quién es ese? Un personaje del libro Percy Jackson, que antes de partir en una misión muestra una foto de su novia, Silena. Una páginas más adelante... Charles está muerto.¿Coincidencia?

3. Que esté a punto de retirarse.

Cualquier personaje que esté a solo unos días de su jubilación o retiro y comente sus planes de regresar a su ciudad natal donde lo espera la futura madre de sus hijos está condenado a morir. Este punto, al igual que el anterior, está regido por el hecho de que un personaje que haga mención de algún familiar... inevitablemente morirá.


4. Que haga un sacrificio heroico.

Todo el mundo ama a los héroes y qué mejor forma de deshacerse de un personaje que sacrificándolo por los demás. Bien sea buscando redención o porque su naturaleza sea la de un mártir, no tendrás que perder más tiempo pensando en él.

Aunque técnicamente tendrá que ser un personaje de un gran carácter y una personalidad filantrópica, como para realizar tremenda acción. Algo así como el Capitán América o Peppa Pig. (Aunque el Capitán América no estaba muerto... estaba desaparecido para conveniencia de los escritores)



5. Que tome el primer taxi que se le cruce en el camino.

Aunque quizás este truco funcione únicamente en una calle poco transitada o en un pueblo pequeño, algunos autores lo han usado para lograr sus fines.





Consiste en que el personaje salga de su domicilio y tome el taxi. Hasta ahí nada nuevo. Lo que sucede es que ese taxi va conducido por el villano de turno. No lo esperabas, ¿Verdad?. A partir de ese momento nuestro personaje será historia.

No digas que no lo has visto nunca. En este fragmento del libro Operación Stormbraker, de Anthony Horowitz lo encontramos.


Debiera haberse sentido mejor. Según bajaba en el ascensor hasta la planta baja, se le ocurrió que había salvado a miles de chicos de colegio, había vencido a Herod Sayle y no había resultado muerto o malherido. ¿Por qué se sentía desdichado? La respuesta era simple. Blunt lo había obligado a entrar en eso. Al fin y al cabo, la diferencia entre James Bond y él no era una simple cuestión de edad. Era un tema de lealtad. Antiguamente, los espías hacían su trabajo motivados por su amor al país, porque creían en lo que estaban haciendo. Pero a él no le habían dado una oportunidad. En la actualidad no se empleaba a los espías. Se los usaba.
Salió del edificio, pensando en meterse en el metro, pero justo entonces pasó un taxi y lo llamó. Se sentía demasiado cansado para coger el transporte público. Echó una mirada al conductor, que se inclinaba sobre el volante, ataviado con una rebeca horrible, de factura casera, y se hundió en el asiento de atrás.
—Cheyne Walk, Chelsea —dijo. El conductor se dio la vuelta. Empuñaba un arma. Su rostro estaba más pálido que la última vez que lo viera y el dolor producido por las dos heridas de bala se reflejaba en él, pero — aunque fuese imposible— se trataba de Herod Sayle.

Si tenemos en cuenta las probabilidades de que eso suceda en la vida real... De que salgas a una avenida en pleno Londres y de entre cientos de taxis tomes justamente el que conduce tu villano, digamos que es lo más cercano a un Diabolus ex Machine. Y ni porque el antagonista estuviese esperando durante horas a que salgas para cruzarse en tu camino.


Para terminar, sé que esta no es una de mis mejores entradas, pero por una vez en la vida me dí a la tarea de escribir algo fuera de lugar, un tanto banal y otro tanto semi-investigativo (Hallar esas referencias en los libros no es algo de abrir en la página 100 y listo). 

Ya hablando en serio, si en verdad no quieres ser demasiado creativo ni gastar demasiadas neuronas al deshacerte de un personaje... simplemente dispárales... 


Nuevamente haciendo de las tuyas, abuela
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5 comentarios:

  1. Excelente artículo. Me he reido mucho con el recurso de mostrar la fotografía.
    Sin embargo creo que te dejaste un recurso también muy útil: El personaje es ascendido profesionalmente o debe cumplir una misión que lo lleve lejos. Usé ese recurso en un de mis relatos ambientados en el universo Star Trek que puedes leer, si te apetece en este enlace:http://startrek-jtk.blogspot.com.es/

    Glem (mi personaje) era el comandante en la nave de mis relatos, de raza andoriana. De alguna manera, el personaje no funcionaba, no conseguía encajarlo en la acción. Solucioné el problema durante un par de relatos haciendo que sufriera heridas que lo mantuvieron de baja durante ese tiempo (otro buen reurso). Finalmente, conseguí librarme de él ascendiéndole a capitán y dándole su propia nave. Ahora sabemos que sigue por ahí, en el mismo universo de mis personajes, pero ha dejado de estorbar.

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    1. jajajajajajajaja... aunque no lo creas lo pensé y lo tengo en una lista propia de absurdos. Lo de ascender a Glem es lo más ingenioso que he leído jajajajaj... "Ahora sabemos que sigue por ahí, en el mismo universo de mis personajes, pero ha dejado de estorbar" jajajaja

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  2. Justo cuando empezaba a superar a Remus </3 (nah, ¿a quien quiero engañar? nunca lo superaré). Muchas gracias por esto ;)
    Me está gustando tu blog y he estado leyendo un par de buenas entradas :)
    Saludos,
    Lunática.

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    Respuestas
    1. Hola, Lunática, qué bueno saber que te gusta mi blog. Esta entrada, aunque un poco fresca sirve para ver como la creatividad puede llevarnos lejos

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  3. A mi no me gusto nada la muerte de Charles, aunque no salio tanto en el libro, pero Silena quedo destrozada y termino muriendo con esperanzas de verlo.

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