Los que me conocen (de nuevo, no eres tan famoso, Piper) saben que no soy escritor ni lector de fantasía (no significa que no lo haga) pero durante el tiempo que llevo con el blog he recopilado algunos consejos que pueden ser muy útiles para los escritores, independiente de sus gustos literarios, pero que se amoldan a la perfección a historias fantásticas. 

Es que, con todo el revuelo que existe en relación con la categorización de los libros, los límites entre la fantasía y otros géneros pueden llegar a ser muy delgados.

Sin más preambulos (que llevo un buen par de semanas sin publicar en el blog), he aquí mi compendio de consejos sobre fantasía.


Pues se ha dicho, o mejor escrito. Después de muchos ires y venires por fin he publicado Héroes de cajón y me siento muy contento.

Es tal la felicidad que decidí regalarlo durante este fin de semana.

Sí, Héroes de cajón gratis

Creo que es lo más justo, ya que la mayoría ha estado conmigo durante este largo camino. ¡Pero date prisa, Héroes de cajón estará gratis SOLO durante este fin de semana en Amazon! El día lunes regresará a su precio normal.



 Y, aunque me da fatal eso de la sinopsis:

Tras la ley que prohibió las actividades heroicas, los metahumanos debieron adaptarse a una nueva etapa como ciudadanos comunes y corrientes, con empleos aburridos y vidas monótonas alejadas de las aventuras. Sin embargo, una serie de eventos desafortunados llevará a Garra, la exsuperheroína más odiada e incomprendida del mundo, al centro de la acción, y las decisiones que tome ante esta nueva amenaza salvarán el día o terminarán por hundirla aún más en el pozo del rechazo y la humillación.

Es mi primera novela publicada. Espero que sea de su agrado y si encuentran algún error o no les gusta me lo hagan saber para corregirlo y mejorar.

También se aceptan reseñas, comentarios en Amazon, Goodreads y recomendaciones.

Besos y gracias por aguantarme.
Sí, sé que durante mucho tiempo hemos bombardeado las redes con artículos que convirtieron el placer de la escritura en una obligación, el arte de la procrastinación (arte del que hablaré en un próximo artículo) en un tabú  y la elegante carrera literaria en la presión por crear una marca y publicar. 

Entonces, ¿qué sucedió con esos días en que nos acostábamos a buscarle forma a las nubes? ¿En qué momento empezamos a sentirnos culpables por pasar tiempo con nuestra familia y no editar aquel manuscrito?

No mientas, los escritores somos expertos en juzgarnos de acuerdo a nuestra productividad.

Sí, de nuevo Piper hablando de temas que a muchos no les gusta, pero qué podemos hacer, no soy de los que van hacia donde todos los peces nadan.

No obstante, hoy no voy a hablar de libros problemáticos ni daré consejos para describir personajes negros o sobre minorías. No, hoy voy a hacer un llamado de atención a mí mismo y a los artistas que, porque me siguen o por casualidad, leen este blog.

Hablaremos de las consecuencias de tomar la escritura o cualquier arte sin medirnos y sin un límite. Hablaremos de cuando escribir se convierte en una enfermedad.


La portada es el primer contacto que tienen los lectores con nuestros libros y, no podemos negarlo, una de las razones por las cuales eligen comprarlos o pasan de largo.

Los que han seguido mi trayectoria como escritor estarán al tanto de que contraté los servicios de un ilustrador en Colombia y me estafó, por lo que me quedé sin presupuesto para la portada y con los ánimos por el piso. Me explico, la idea original de la cubierta ya no me entusiasma igual que antes. 

Solicité asesoría en algunos ilustradores y me abrieron los ojos a un problema que suele pasar desapercibido: cómo obtener la portada que queremos cuando contratamos a un ilustrador.



Sobre los lectores de sensibilidad se ha hablado bastante (hablado en el buen sentido de la palabra, pues se han iniciado verdaderas guerras), y Logan lo explicó muy bien en este artículo, dejando desde el principio (más bien desde el título) que su función NO ES CENSURAR. Nuestros amigos de Autorquía también se tomaron la tarea de ampliar la información y nos dieron valiosos consejos sobre cómo ser un buen lector de sensibilidad. Aconsejo leer los dos artículos antes de abordar esta entrada para evitar prejuicios. 

Algo que me llama la atención de su interesante artículo es la base de datos de lectores de sensibilidad estadounidense, disponible para aquellos que deseen contratar sus servicios. ¿Qué tal si levantamos la nuestra en español?

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